
La naturaleza de los niños es ser
activos, entusiastas, dados a la actividad física e inconstantes a la
hora de poner atención o concentrarse, unos más que otros como suele
ser. Pero en muchos casos, dichos excesos infantiles no corresponden
como se pensaría solamente la natural infancia con su carga de energía.
Hay también casos de niños que deben ser observados atentamente, los
que presentan síntomas de déficit de atención, por sus siglas TDAH, que se interpreta como Trastorno de Déficit de Atención por hiperactividad.
Es
importante que ante de asumir ninguna situación, se someta a la
comprobación del experto, ya que muchos casos pueden ser y no ser déficil de atención por hiperctividad. Aunque
los síntomas suelen ser evidentes, los niños caminan antes de la edad, o
sea precozmente, y lo hacen de una manera apurada, corren siempre
parecen estar presurosos por ir a alguna parte aún cuando sea la hora
que sea. Esto pasa desapercibido cuando son muy pequeños porque
generalmente los niños son todo energía, es más evidente cuando llega la
escolarización y la demanda de concentración es imposible de satisfacer
por estos y niño y por ello tienen problemas con la lectoescritura y
las matemáticas, habilidades que demandan concentrarse por más tiempo.